- Más de un tercio de los empleados españoles gestiona sus gastos manualmente, por correo o con hojas de cálculo
- Existe una mayor incidencia de irregularidades en la declaración de gastos cuando esta es manual
- Los empleados que falsean gastos de forma regular generan un coste medio de 250 € al año
"La mayoría de las herramientas están diseñadas para revisar el gasto una vez que ya ha ocurrido. Para entonces, el equipo de finanzas está en modo de corrección, persiguiendo recibos y rectificando reclamaciones que nunca deberían haberse enviado. La decisión más inteligente es desplazar el punto de intervención hacia adelante: integrar las políticas en el flujo de reserva, cotejar los recibos con los datos de la tarjeta en tiempo real y hacer que el cumplimiento sea el camino de menor resistencia. Cuando el sistema está construido así, hay menos margen para el error, las reclamaciones llegan más limpias y el equipo de finanzas puede volver a centrarse en el trabajo que realmente impulsa el negocio", dijo Nikita Miller, Directora de Producto (CPO for sus siglas en inglés) de Perk.
- No depender solamente del recibo. El 61% de los empleados españoles no tiene acceso a una tarjeta corporativa, o trabaja en organizaciones donde las tarjetas están restringidas por antigüedad o función. Al ampliar el acceso a tarjetas, la transacción se convierte en el registro, y el recibo pasa a ser una confirmación de algo que ya existe.
- Eliminar fricción. El 43% de los empleados españoles no reclama pequeños gastos legítimos porque el esfuerzo simplemente no merece la pena. Ese gasto no reclamado importa más allá de la recuperación de costes: es uno de los motivos más comunes que los empleados dan para declarar gastos incorrectos en otros casos, una forma de compensar lo que no se reclamó. Cuando el sistema funciona y los gastos legítimos se recuperan de forma automática, esa lógica desaparece.
- Implementar controles proactivos. Integrar las tarjetas en la arquitectura de gastos permite detectar inconsistencias antes incluso de que se produzca el gasto. Los límites de gasto establecen un techo para lo que cada titular de tarjeta puede gastar, y los controles por categoría restringen determinados tipos de gasto.